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Un jugador de poker ha de aprender cada día para seguir mejorando, y no solo hablo de su juego si no de cada uno de los muchos aspectos que lo rodean.
Ayer durante la disputa de un torneo en Barcelona del que realmente estaba disfrutando mucho ocurrió la siguiente jugada.
Cobran 18 de los 190 que empezamos unas 5 horas
antes de llegar a la mano clave. Soy co-lider en fichas junto a otro jugador de mi misma mesa, quedamos 28, a 10 puestos de premios y los dos doblamos sobradamente la media, este jugador decide
limpear A9s en UTG, por detrás hay 2 calls y yo hago all-in con pareja de nueves recibiendo el insta-
call (sin pensar ni 3 segundos) de este jugador que en caso de perder como ocurrirá 2 de cada 3 veces se habría quedado fuera de premios cuando tenia muchas posibilidades de meterse en mesa final y optar a los 4.000 del primer puesto.
En ese momento perdí por completo los nervios, no porque las comunitarias trajeran un color para mi rival, mi cabreo empezó en el momento en el que vi su terrorífico
call. De mi boca salieron muchas palabras, a cual más inadecuada, creo que enfermo y ludópata fue de lo más suave que salio de mis adentros. Me aleje de la mesa y tras 15 o 20 minutos ya me entro la risa del
call galáctico del villano, pero hoy, 24 horas después del suceso sigo de mala leche, pero esta vez ya no es por que la gente destroce este juego con movimientos completamente ilógicos, si no por no saber contener mis emociones y soltar todas las cosas que independientemente de que las pensara o no debería haber evitado.
De todos los errores se aprende y espero que no me vuelva a ocurrir, os aconsejo que cuando os eliminen de un torneo, independientemente de la forma en que esto ocurra, le deis la mano a la persona que os ha eliminado y le deseeis a toda la mesa buena suerte con una sonrisa de oreja a oreja, yo voy a intentar hacerlo así a partir de ahora.
Desde aquí le pido perdón a mi rival, y si pasa por este blog algún día espero que entienda que fue una perdida de nervios puntual de la que me arrepiento. Sobre su manera de jugar, mejor no comento nada, no sea que otro día decida
foldear.
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